Lo que requiere un líder

Liderazgo en la Democracia

Uno de los temas que hemos tocado continuamente en la Fundación Carlos Abascal es el de la democracia y el liderazgo; sin embargo, ¿cuál es la relación de ambas?, ¿cuál es la importancia de un líder dentro de esta forma de gobierno?

En la democracia se pueden encontrar líderes en diferentes facetas del aparato del Estado; desde el Jefe de Colonia hasta el Presidente de la República; personas que elegimos mediante el sufragio para cumplir con un rol específico dentro de nuestro gobierno. De esta forma, cada ciudadano es líder por derecho a la hora de ser merecedor de los derechos que le otorga la Constitución y, asimismo, con las obligaciones que la Ley establece para la mejor convivencia, el bien común y el respeto mutuo.

Sin embargo, el título no es suficiente para identificar a un líder: una persona puede estar a cargo de un grupo de individuos y no ser un líder. Coloquialmente se tiene entendido que esta figura es la que, con un poder sobre otra, ordena a alguien hacer su voluntad sin razón o motivo más que cumplir un deseo propio, peor esta es una visión totalmente errónea.

Entonces, ¿qué es un líder en la democracia?

Un líder en cualquier ámbito es aquel que toma las riendas de un asunto y, con la ayuda de otras personas, trabaja para alcanzar un objetivo que sea en beneficio de los individuos que lo rodean y colaboran con él. En la democracia, se delimita como aquél que gobierna o administra (con su equipo equipo) en búsqueda del bien común, de que la sociedad goce de todos los derechos que la ley le otorga, que ésta sea respetada y haya igualdad de condiciones.

No es lo mismo

Sin embargo, ser la cabeza de un Estado o comunidad no es lo mismo que liderar una empresa, negocio o institución; un país no volverá a levantarse con la misma facilidad que un negocio, las crisis tienen una dimensión distinta y las soluciones requieren una preparación especializada. Hace falta una cultura extensa acerca de la historia del país, conocimiento de la sociedad, capacidad para la solución de problemas, negociación y más.

Asimismo -y es algo que Don Carlos Abascal Carranza nos enseñó-, es indispensable tener claros nuestros principios, valores y objetivos. La sociedad es un mar de ideologías y diferencias, algunas de ellas estarán en contra de las propias, sin embargo, se debe tener la seguridad de que guiados por la ética y la moral lo mejor es llegar a un consenso en el que se pueda defender cada punto de vista.

Defensa de principios

Como ya mencionamos, el líder que pretende llegar a un cargo importante en la administración de nuestro país y trabajar para él, debe tener en cuenta que no serán pocas las veces en las que se vea en la posición de defender sus ideales.

¿Cómo hacerlo sin desestimar al otro?

Este es un punto importante que considerar a la hora de debatir: desestimar a la otra persona, por sí misma o por sus creencias, es el error más grande que puede cometerse ya que, ante todo, el diálogo debe conducirse con respeto. Más allá de esto, antes de enfrascarse en una discusión, el líder debe tener todos los argumentos y documentos específicos que sustenten la validez de su pensar.

En Fundación Carlos Abascal te invitamos a convertirte en un líder, participar en tu comunidad y colaborar para ese futuro que todos queremos; por lo que es indispensable que inviertas esfuerzo y tiempo en tu preparación.

Sigue con nosotros y comparte tu opinión en nuestras redes. Sólo el diálogo nos alimentará de las ideas que moverán al país.

Biografía Un cristiano en la vida pública: Carlos María Abascal Carranza

Suscribirse

Contáctanos

Dirección
direccion@fundacioncarlosabascal.org
Teléfonos
80 00 3183 ext. 116