Participación política durante el proceso electoral

El próximo primero de julio, se llevarán a cabo los comicios más grandes en la historia de México. Más de 3 mil 400 cargos de elección popular, incluido nuevo presidente de la República, serán disputados en las 32 entidades federativas.

Y para que este proceso electoral se realice sin percances, será fundamental la correcta participación de la sociedad mexicana, en especial la de los políticos. Ante este panorama, recordamos el actuar de don Carlos Abascal Carranza, quien estuvo al frente de la Secretaría de Gobernación durante las elecciones del 2006.

Los ejes que guiaron su acertada participación fueron 3: responsabilidad política, confianza en las instituciones y sentido pragmático.

1. Responsabilidad política

Don Carlos Abascal siempre recalcó que los políticos tenían una gran responsabilidad durante el proceso electoral, y una de sus principales tareas es garantizar el orden y las libertades de los ciudadanos.

Ambas cosas se logran con un total respeto a la Ley en cada etapa de las elecciones, pues como decía el ex Secretario de Gobernación:

“Se le entregará el poder a quien diga el pueblo de México, y la Secretaría de Gobernación y este gobierno no deben intervenir. Me voy a disponer en contra de quien aquí, utilizando más allá de las facultades que tiene legalmente, tuerza la voluntad popular para cualquier otro sentido”.

Si bien los funcionarios públicos no pueden desprenderse de sus filiaciones políticas, es importante que se mantengan neutrales y no abusen del poder que les concede el pueblo para beneficios personales.

2. Confianza en las instituciones

México pone la democracia en manos de sus instituciones durante cada proceso electoral. Distintos organismos autónomos del Poder Ejecutivo se encargan de mediar y vigilar las acciones de todos los actores políticos, para garantizar que se llevan a cabo dentro del marco legal.

Sin embargo, existen ocasiones en las que el trabajo de estas instituciones es cuestionado por diversas razones, lo que provoca un ambiente de confrontación y desconfianza social.

Es importante que tanto ciudadanos como contendientes confíen en nuestras instituciones y acepten los veredictos del proceso electoral. Y si hay un caso en el que realmente exista un motivo para dudar de ellas, entonces lo adecuado es proceder de acuerdo con las normas establecidas.

Don Carlos Abascal afirmaba que “los mexicanos queremos la paz, la concordia y la unidad, por eso hacía un llamado a la prudencia y a la mesura por parte de la ciudadanía durante el proceso electoral.

3. Sentido pragmático

Las elecciones del 2006 fueron un reto difícil para Carlos Abascal a raíz del fuerte enfrentamiento entre candidatos de izquierda y derecha. Fue su tarea mediar y persuadir para contener los distintos focos de descontento social que amenazaban con desbordarse, a partir del resultado electoral.

De ahí aprendió que todo funcionario público debe saber actuar con rapidez y eficacia en momentos de crisis, valiéndose de las leyes y, por supuesto, del diálogo. Como él decía:

“El único instrumento privilegiado del que se dispone es la palabra, para construir, a través del diálogo, las soluciones concretas a los múltiples problemas que plantea la gobernabilidad”.

Construir mecanismos de diálogo con todos los partidos políticos y hablar en los múltiples frentes abiertos, es la mejor forma de llegar a acuerdos que favorezcan a la sociedad mexicana.

Don Carlos Abascal puso el ejemplo de cómo ser un hombre de Estado, es decir, aquel que ve por el bien común, sin proyectos personales o imposición de ideas. Alguien dispuesto a negociar y cumplir con su responsabilidad política.

En el actual proceso electoral, los políticos deben retomar y reflejar esta figura de hombre de Estado, ya que de ellos depende en gran medida el progreso de la democracia en México.

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