Recordando los sismos del 19 de septiembre

El 19 de septiembre es un día que sin lugar a dudas quedará grabado en la vida de millones de mexicanos. Hace un año, a unas horas de haberse realizado el simulacro por el sismo de 1985, el suelo nuevamente se estremecía con temblor de 7.1 grados en la escala de Richter.

El siniestro que afectó los estados de Morelos, Puebla, Guerrero, Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Tlaxcala, Estado de México y la CDMX dejó a su paso graves pérdidas humanas y materiales, así como cicatrices en la memoria de los mexicanos que difícilmente podrán borrarse.

Es cierto, los sismos del 19 de septiembre tanto de 1985 como 2017 marcaron a miles familias que perdieron su hogar, su patrimonio e incluso quienes perdieron a un ser amado, sin embargo, esta catástrofe también se convirtió en una oportunidad para que el pueblo mexicano se uniera con un mismo objetivo: ayudar al prójimo.

Los sismos del 19 de septiembre: la unión hace la fuerza

Ante la tragedia, el pueblo mexicano no podía quedarse cruzado de brazos. A unos minutos de haber ocurrido el siniestro, cientos de ciudadanos comenzaban a organizarse para auxiliar a todo aquel que lo necesitara.

Brigadas para remover escombros, preparar alimentos para los socorristas y personas que donaban equipo para las labores se miraban por doquier y la ayuda no dejaba de llegar.

Los sismos del 19 de septiembre nos recordaron la fragilidad del ser humano, pero también sirvieron para demostrar que, ante cualquier adversidad los mexicanos pueden unirse y ser mucho más fuertes con el único propósito de salir adelante.

Un México mejor es posible. No es necesario que ocurran tragedias como los sismos del 19 de septiembre para que como pueblo dejemos de lado nuestras diferencias y trabajemos codo a codo buscando el bien común.

Actualmente, nuestro país está viviendo un periodo de transición democrática muy importante, y aunque existen grupos que aún se presentan como opositores al nuevo régimen, es momento de probar una vez más que el interés de la mayoría puede más que los intereses personales.

Un México más próspero, no es responsabilidad únicamente del presidente, sino de todos los ciudadanos de esta bella nación. Cada uno de nosotros comparte el compromiso de trabajar día con día para hacer de este país uno mejor para todos los mexicanos y para las futuras generaciones.

A un año de los sismos del 19 de septiembre, podemos estar seguros de que nuestro país se ha fortalecido. Existe una mayor cultura de la prevención, las constructoras mejoran las estructuras de los nuevos edificios y las personas cuentan con mayor información sobre qué hacer en caso de un temblor.

Un paso más adelante

Los sismos del 19 de septiembre del año pasado dejaron a su paso un total de 369 muertos, más de 12 millones de afectados y 250 mil personas quedaron sin hogar.

Sin embargo, también dejaron las ganas de salir adelante, de trabajar juntos por ayudar al prójimo, de mostrar amor, apoyo y solidaridad, de que sin importar qué tan mal parezcan las cosas, el pueblo mexicano se levantará una y otra vez ante la adversidad.

Que la cicatriz que dejaron los sismos del 19 de septiembre nos sirva no para recordar con dolor, sino para no olvidar que un México unido podrá ponerse de pie y siempre dar un paso adelante.

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