Nuestro reconocimiento a las mamás mexicanas

La semana pasada tuvimos la oportunidad de celebrar a las mamás mexicanas, mujeres que con su incansable esfuerzo crían a quienes son el presente y futuro de nuestro país, que son arquitectas de su hogar y cuya labor repercute directamente en la sociedad.

Cada una de ellas se merece nuestro reconocimiento, gratitud y amor, pero sobre todo nuestro apoyo.

Desde las distintas áreas en las que nos desarrollamos podemos contribuir a la creación de mayores oportunidades y una calidad de vida digna para las mamás mexicanas, así lo afirmaba don Carlos María Abascal Carranza, ex Secretario de Gobernación.

Reconocimiento a la mujer

En más de una ocasión, don Carlos Abascal habló sobre el papel de la mujer como esposa, como madre, como líder del hogar y como figura de ejemplo e inspiración para luchar por una sociedad mejor.

Él siempre recalcaba que “hombre y mujer tenemos idéntica dignidad; diferente vocación, la sexualidad misma y hasta la configuración psicológica. Somos complementarios. La humanidad se construye entre hombres y mujeres”.

Ambos géneros colaboramos en conjunto para un bien común, trabajando desde distintos escenarios, pero con el mismo ímpetu; por ello es justo que, así como se reconoce la labor del hombre, deba darse mérito a las aportaciones de la mujer, en este caso de las mamás mexicanas.

Apoyo a las mamás mexicanas

La primera forma de hacerlo es reconocer que, a pesar de nuestras diferencias, hombres y mujeres somos iguales en derechos y el esfuerzo debe ser valorado de igual modo.

Las palabras y acciones de la mujer nunca valdrán menos que las de un hombre. Como el ex Secretario de Gobernación afirmó en una entrevista:

“Feminidad para mí no es una sumisión, ni lloriconería, no es encerrarlas en cuatro paredes. Feminidad no es debilidad, sino fortaleza, perspicacia e intuición. Feminidad es una capacidad de impregnar la sociedad con su muy particular forma de ver la realidad”.

Hoy día hay 32 millones de mamás mexicanas dando su mejor esfuerzo por educar a sus hijos y convertirlos en hombres de bien, y aunque sus condiciones y formas de vida son distintas, su valía es exactamente igual.

Algunas madres tienen que salir a trabajar o quieren hacerlo, nuestro deber es crear condiciones legales y laborales que le permitan desempeñarse cumpliendo ambas misiones”.

Por otro lado, están las mamás mexicanas que deciden dedicarse al hogar, lo cual se considera igual de valioso, pues, como diría don Carlos, atender los pendientes de la casa tiene características hasta profesionales.

Reconocer el trabajo de las mamás mexicanas es responsabilidad de todos como hijos, hermanos, nietos, padres… Y para ello no basta con ponernos a suponer lo que ellas necesitan, debemos acercarnos y preguntarles lo que quieren, debemos escucharlas y actuar con base en sus palabras.

Don Carlos Abascal dijo una vez: “Invito a las mujeres a que, como personas, pensemos en cómo proteger, bueno… abrir espacios en la reforma laboral que queremos y cómo proteger sus derechos y facilitarles el cumplimiento de la misión, de la doble misión”.

Esa invitación hasta la fecha no ha perdido vigencia, es necesario renovarla año con año y no sólo este día, sino también los 364 restantes, pues ser madre es algo que debe celebrarse y aplaudirse siempre, no sólo un 10 de mayo.

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