La responsabilidad cívica en el proceso de transición

Buscar el bien superior de la nación es la finalidad de todo buen ciudadano, quien, para lograrlo, debe actuar con responsabilidad cívica asumiendo el rol que le corresponde dentro del tinglado social. En esta tarea nadie queda excluido, ni tampoco puede ser sustituido, a todos y a cada uno nos atañe una labor que no debemos eludir.

Recientemente, los mexicanos acudimos a las urnas para elegir a nuestras autoridades. Este fue un paso importante, pero no es el único que debemos dar, pues el devenir del país depende de nuestro compromiso como sociedad y buscar día a día las mejores alternativas que nos lleven al progreso, lo que no sólo es tarea de las autoridades, sino también de los hombres y mujeres que conforman instituciones, empresas, sindicatos o escuelas.

Hacer realidad la democracia

Gracias a que la población actuó con responsabilidad cívica al acudir a emitir su voto, la democracia se vio fortalecida, ya que la sociedad pudo definir a los personajes que ocuparán los diversos cargos al frente de los gobiernos.

Pero aquí no acaba nuestra labor, ya que es necesario que, para que se desarrolle una verdadera democracia, exista un equilibrio entre las voces de todos los grupos sociales y sean consideradas en las decisiones que asuman las autoridades.

Muchas de las páginas de la historia de nuestro país se han escrito entre desencuentros y traiciones, lo que derivó en divisiones, en el retroceso del bienestar y la paz de muchas generaciones.

Los mexicanos de hoy tenemos la responsabilidad cívica de aprender de los errores del pasado, y el reto que tenemos como una sociedad que, a pesar de tener un mismo origen y una meta común, tenemos distintas visiones y realidades.

Sin embargo, tenemos que ser capaces de darnos la mano y sumar esfuerzos para avanzar por el progreso y bienestar de todos, principalmente de las personas menos favorecidas.

Libertad y obligación

Al igual que un automóvil no puede trasladarse de un lugar a otro sólo con la carrocería, sino que requiere del trabajo del motor, el cual a su vez necesita del chasís donde viajan los ocupantes del vehículo, un país avanza cuando ambos, sociedad y gobierno van en conjunto y actúan con responsabilidad cívica, para lo cual requieren estar coordinados.

Es importante insistir en que, al ejercer el derecho a votar, la mayoría que eligió a las próximas autoridades delegó su poder ciudadano para ser representados, confiando en las manos de quienes gobernarán el destino de sus familias, de sus comunidades y del país en general.

Por ello es fundamental que la sociedad con responsabilidad cívica califique la actuación de los funcionarios, mida los avances de las políticas públicas y abonen propuestas y enriquezcan las mismas a fin de que sean auténticas, busquen el bien común y respeten la dignidad de la persona humana.

Todo acto de libertad conlleva una obligación, es una condición inherente. Delegar una responsabilidad no es abandonar la misma, es por ello que las autoridades están para servir a la sociedad y quienes la componen tienen el cometido de apoyar o rechazar de manera ética y civilizada la actuación de sus gobernantes.

Un país maduro que pretende crecer en todos los planos: humano, económico y social requiere que sus ciudadanos persistan en la construcción del bien común, lo que solo se puede lograr asumiendo la responsabilidad cívica.

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