Solidaridad en México: camino de transformación

La vida está llena de muchos retos los cuales sería imposible superar sin el "empujoncito" de nuestros seres allegados. Y es que la capacidad de ayudar a los demás es algo que únicamente desarrollamos los seres humanos, y es imprescindible en una sociedad civilizada.

Afortunadamente, la solidaridad en México está gravada en el corazón de cada uno de los ciudadanos. Gracias a los actos desinteresados para ayudar a quien se encuentra en una situación de desventaja, hemos sido capaces de superar momentos críticos.

La sociedad civil ha sido ejemplo para ejercer la solidaridad en México. Una de las muestras más fehacientes de este actuar, fue la manera en cómo se organizó la gente frente a las grandes dificultades que se dieron como resultado de los terremotos de septiembre, tanto en 1985 como en 2017.

Y este esfuerzo se vio manifiesto en las personas que se organizaron para remover escombros, alimentar a quienes ayudaban en estas labores, llevar medicamentos, curar a heridos, conseguir cobijas, ropa y un techo seguro para que pudieran descansar quienes quedaron sin hogar, y otras muchas labores más sin las que muchos no hubieran salido adelante.

Un día sí y al otro… ¿también?

Para que la solidaridad en México sea una realidad, no es necesario que se den sucesos trágicos que obliguen a una movilización de urgencia, sino que a veces basta con realizar pequeñas acciones que son fundamentales para hacer la diferencia en la vida de alguien.

Cuando miramos nuestro entorno, es posible percatarse de que alguien necesita una ayuda para salir de un problema, y muchas veces se tiene la idea errónea que para solucionarlo sólo el dinero es necesario.

Nada más equivocado, muchas veces para sortear una dificultad únicamente se requiere de un consejo, una asesoría profesional o simplemente compartir lo que tenemos.

Suma de esfuerzos

La solidaridad en México debe ser una práctica cotidiana de acciones individuales que sumen esfuerzos encaminados a solucionar, o por lo menos a aliviar o disminuir los problemas en la sociedad.

La solidaridad en México hay que practicarla, lo mismo a nivel personal como nivel colectivo en las instituciones públicas y también privadas. Mantenerse al margen de ayudar a quien lo necesita no sólo es dejar de sumar, inclusive, es restar al mundo.

Las instancias gubernamentales tienen el deber de trabajar porque la solidaridad en México se transforme en políticas públicas. En tanto, en el ámbito privado del que son parte las empresas, tienen que poner su entusiasmo y talento en encontrar mecanismos para transformar, hacer más justo y equilibrado el mundo.

Darle un rostro más humano al mundo, a pesar de los problemas y dificultades, puede lograrse con actos de solidaridad a los que todos estamos llamados. Cambiar las realidades más dolorosas y desesperadas es posible cuando realizamos acciones solidarias. En tus manos está transformar la realidad de alguien que necesita una vida mejor.

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